Blogia
AsiEnFrio

los otros

él

Bueno, hacía más que mucho tiempo sin poder tener un minuto para escribir algo, puesto que llevo una tarde moliciosa...lo tengo que hacer.
Pues bien, ayer por la tarde en la biblioteca me pasó una de esas cosas que jamás podré olvidar.
Estaba hablando con una amiga al lado de una máquina de café, cuando...se acerca un chico (ya con sus más de 35)con digamos una clara deficiencia psicomotriz, de estas personas que parecen que se vana a caer de un momento a otro o q parece q van hasta el culo de puestos...El caso es q me pidió por favir q si le podía sacar un café de la máquina pq él no podía, se le iba a caer todo. A mí se me cayó el alma a los pies, pero así lo hice ( lo mejor q pude). Pues no acaba aquí la cosa, me pide q se lo deje en la mesa pq sino se lo va a echar encima, poz allí estoy yo...cuando le veo q se sienta (son mesitas y sillones de estos bajitos) y se inclina para sorber...qué fuerte!!!yo no sabía q hacer , qué pensar.Y... sólo pienso que:
- Me dio una lección de humildad y de ser fuerte, pq no creo q sea tan fácil reconocer q necesitas de alguien hasta para tomarte un café y hay q quererse mucho para no avergonzarse de la condición de uno mismo y poder ir con la cabeza bien alta, aunq se rían en tu cara. ¿Sería yo tan valiente?
- Doy mil gracias, por haber topado con este "anónimo", pero q su cara se me quedó grabada pa los restos, y me hizo pararme a valorar eso q parece q nos pertenece y q tenemos q tener, q es una buena salud y creernos omnipotentes.
tan sólo puedo decir q es pa quitarse el sombrero y dedciarle un olé!!!

Su rostro

Su rostro Su rostro me inhibe cuando miro sus ojos desarmados. Me resiste y me requiere, no soy en primer término espectador, sino que soy alguien que le está obligado. A merced mía, ofreciéndoseme, infinitamente frágil, desgarrado como un llanto suspendido, el rostro me llama en su ayuda, y hay algo imperioso en esta imploración; su miseria no me da lástima; al ordenarme que acuda en su ayuda, esa miseeria me hace violencia. La humilde desnudez del rostro reclama como algo que le es debido mi solicitud y hasta se podrá decir, si no temiera uno que este término hubiera sucumbido al ridículo, mi caridad. En efecto, mi compañía no le basta a la persona cuando ésta se me revela por el rostro: ella exige que yo esté "para " ella y no solamente "con" ella. De modo que el rostro en su desnudez lo que me hace desinteresarme de mí mismo. El bien me viene de afuera, lo ético me cae de arriba. El rostro del otro me intima al amor o por lo menos me prohíbe la indiferencia respecto de él. El rostro me acosa, me compromete a ponerme en sociadad con él, me subordina a su debilidad, en suma, me manda amarlo.

Tan sólo son unas letras que leía hace unos días, encontré sin duda una forma de explicar lo que se leva dentro....Me es tan difícil olvidar tantas miradas que no son anónimas, que tienen nombre y apellidos y una, aunque corta en edad... no menos intensa, vida. Por todos ellos.